Crítica de WhereToEatNow
Lisboa pasó mucho tiempo sin desayunar de verdad —un café y un dulce de pie en una barra era todo, y honestamente hay tradiciones peores—. Dear Breakfast es la sala que defendió la otra opción, y lo hizo lo bastante bien como para que media ciudad la siguiera.
El espacio es tranquilo y está bien diseñado, azulejos, plantas y buena luz, y la cocina es más cuidadosa de lo que suele ser un brunch. Los huevos son lo que hay que pedir: bien hechos, sin prisa, sobre un pan al que se le ha dado alguna vuelta. Suele haber algo con aguacate y algo del linaje de los huevos benedictinos, ambos ejecutados mejor de lo que el formato exige. La bollería se hace allí y el café se toma en serio, lo que en un sitio de brunch no es ni mucho menos automático.
Ve entre semana si puedes. Las mañanas de fin de semana traen espera, y la gracia de la sala es la calma, que no sobrevive a una cola en la puerta. Las plazas de barra son buenas para comer solo.
Notas honestas: son precios de brunch, que en Lisboa significa pagar precio de restaurante por unos huevos: perfecto si es a lo que venías, irritante si esperabas tarifas de café portugués. Las raciones son moderadas. Y no tiene nada de portugués en su carácter, así que si estás en la ciudad tres días quizá no sea el mejor uso de una de tus mañanas. Para un residente, o una estancia larga, se gana su sitio.