Crítica de WhereToEatNow
Los restaurantes bendecidos con unas vistas así suelen dejar de esforzarse en el momento en que la comida sale de la cocina: total, ¿para qué, si el Tajo hace todo el trabajo? Faz Figura, encaramado en su terraza de Alfama, es la feliz excepción. De verdad se esfuerza, y el resultado es genuinamente disfrutable y no meramente aceptable. Solo eso ya lo pone por delante de la mayoría de los comedores con vistas de la ciudad.
La carta es mediterránea en el sentido amplio y generoso: marisco fresco, carnes bien asadas y un puñado de pastas, todo manejado con competencia real y algún destello ocasional de gracia. Nada aquí intenta reinventar la gastronomía, y no le hace falta. Es cocina segura y satisfactoria, perfectamente calibrada para el escenario: de esa comida sobre la que da gusto demorarse en vez de exigirte atención intelectual.
Pero seamos honestos sobre por qué estás aquí de verdad: la terraza. El Tajo se despliega abajo, el gran arco rojo del puente 25 de Abril reluce a lo lejos y los tejados de Alfama caen en cascada hacia el agua. En una noche templada, con una botella de blanco alentejano sudando en la mesa y la luz volviéndose dorada sobre el río, se hace muy difícil imaginar otro sitio de Lisboa donde preferirías estar sentado. Es, sencillamente, una de las mejores terrazas de restaurante de toda la ciudad.
La jugada es obvia. Reserva la terraza, y resérvala para el atardecer: este no es sitio para sentarse dentro ni después del anochecer si puedes evitarlo. Calcula la hora para que el cielo siga cambiando de color cuando llegue el primer plato, pide el pescado a la brasa y deja que la noche fluya. Ven por las vistas, desde luego, pero quédate por una comida que se gana su sitio en una de las mejores mesas de Lisboa.